¡Ya no estamos solos! por José Toro Hardy

Acaba de concluir el Summit de las Américas organizado por el grupo Concordia que encabeza el ex Presidente Aznar. Unos 100 líderes del continente se reunieron para analizar lo que viene ocurriendo en el Hemisferios Occidental.

Durante muchos años los venezolanos fuimos abandonados por la comunidad internacional.  ¡Esa situación ha cambiado!  Ningún país civilizado tolera ya la existencia de presos políticos y todos están conscientes de la manipulación de la justicia para encarcelar a los líderes de la oposición y también de la aplicación de mecanismos truculentos para impedir el referendo.

Voces valientes como las de Lilian y Mitzi conmovieron y acapararon la atención en el Summit.  La presencia de figuras como Almagro -Secretario General de la OEA-, así como la intervención de muchísimo ex presidentes, ejerció un impactante efecto multiplicador sobre el caso de nuestro país.

Es un fenómeno sin precedentes históricos que más de 36 líderes mundiales, incluyendo presidentes en ejercicio como los de España y Costa Rica, el Primer Ministro de Francia, ex presidentes de España y de numerosos países latinoamericanos, ex primeros ministros, premios Nobel como Desmond Tutu, Óscar Arias y Mario Vargas Llosa, parlamentos  y parlamentarios de muchísimas naciones y organización internacionales,  estén cerrando filas pidiendo la libertad de Leopoldo y de Ledezma -así como de los demás presos políticos- y reclamando el retorno de la democracia.

De hecho al concluir el referido Summit de las Américas, tuvo lugar una rueda de prensa donde,  junto con IDEA (Iniciativa Democrática de España y las Américas), se explicó que Venezuela atraviesa por la peor crisis económica, social y de gobernabilidad de su historia republicana: “el Poder Ejecutivo mantiene un discurso de conflictividad institucional, impulsando y desarrollando la persecución política contra los diputados de la Asamblea Nacional y los dirigentes de la oposición, así como continuas violaciones de los principios fundamentales del Estado de Derecho  lo que atenta contra la estabilidad y la paz… Debido a esto se hace un llamado urgente a los gobernantes de la región y las organizaciones internacionales para que den muestras de solidaridad activa con el pueblo venezolano…”

El documento fue suscrito por los presidentes José María Aznar de España, Jorge Quiroga de Bolivia, Luis Alberto Lacalle de Uruguay, Sebastián Piñera de Chile, Álvaro Uribe,  Andrés Pastrana y César Gavira de Colombia, Sixto Durán Ballén y Lucio Gutiérrez de Ecuador, Miguel Ángel Rodríguez, Luis Alberto Monge, Rafael Ángel Calderón y Alfredo Cristiani de El Salvador, Mireya Moscoso de Panamá, Vicente Fox de México, Fernando de la Rúa de Argentina, Ricardo Lagos de Chile y Alejandro Toledo de Perú.

Se trata de un enfrentamiento frontal entre la moralidad democrática y la inmoralidad de la fuerza y la corrupción. No le arriendo la ganancia a quienes toman partido por el segundo bando. La historia se está manifestando de manera contundente. Los gobiernos de corte populista están siendo relegados. En Venezuela fueron arrasados el 6D,  los Kirshner se fueron en la Argentina, Dilma fue marginada en un impeachment,  Lula está en las puertas de la cárcel, Fernando Lugo salió hace tiempo, Evo perdió el referendo a través del cual buscaba perpetuarse en el poder, Correa ya admitió que no se va a lanzar en las próximas elecciones y Daniel Ortega tendrá que enfrentar casos de corrupción que lo vinculan con Venezuela.

El Secretario General de la OEA, actuando conforme lo estipulado en el artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana, anuncia que se solicitará la aplicación de la Cláusula Democrática. Antes no hubiera tenido ninguna posibilidad de ser aprobado; pero la salida de Dilma cambia el equilibrio en la región lo cual ejerce una poderosa influencia sobre las naciones del Caricom, que a la vez están conscientes de que a los gobernantes venezolanos se les escapa el poder como sal y agua entre las manos

El gobierno venezolano se aferra al ALBA y a UNASUR, dos creaciones de Chávez que danzan sobre arenas movedizas. Los países que forman esa Alianza confrontan graves dificultades. Son como mochos que se juntan sus espaldas para rascarse. En cuanto a la segunda, sin el apoyo de Brasil,  pareciera quedar guindada de la brocha. Samper  ya no tiene credibilidad.

La legitimidad en Venezuela está quedando  seriamente cuestionada con cada acción que adoptan las autoridades. La obligación moral de obedecer depende precisamente de esa legitimidad y eso sin contar la gravísima crisis económica y social que padecemos. Mientras tanto, solo el gobierno habla de violencia y de golpes;  la oposición habla de referendo y democracia.

El cambio resulta inevitable. La Constitución señala los caminos para lograrlo de manera pacífica. Pretender impedirlo por vías truculentas es como impedir el avance de un tsunami.

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