Voces de alarma, por Monseñor Fernando Castro

​Cuando se avecina un tsunami, hay voces de alarma porque esas olas incontrolables acaban con todo. La alarma suena en el peligro.

En estos días ha habido en muchas partes de América y Europa protestas muy fuertes ante la imposición generalizada de la “ideología del género”. El reconocimiento que exigen estos grupos se percibe como una amenaza frente a la familia normal formada por hombre y mujer, y el derecho a la educación de los hijos, se protesta ante el empeño de los legisladores de imponer leyes destructoras que alteran la estabilidad y armonía familiar. Se rechaza el “colonialismo ideológico”. Sin duda hay detrás poderes económicos imponentes. Ante una imposición totalitaria, las familias, creyentes y gente de sentido común se rebelan.

Ya se asoma, la promoción de una suerte de “Gestapo” que esté a la caza de cualquier comentario que pueda sonar ofensivo a los promotores de esta ideología: denuncias, juicios e imposición de penas y multas están a la vuelta de la esquina. Los padres se convierten en delincuentes si no aceptan que sus hijos sean educados y experimenten las actividades de esta ideología. Ya los vemos en Alemania y Estados Unidos. Voces de alarma.

Desde muchos ángulos se está insistiendo en introducir esta concepción de la vida.  Hay que saber que la destrucción institucional de la familia es muy grave. La “ideología del género” trata de “deconstruir”, destruir y construir un nuevo modo de explicar y definir el varón, la mujer y sus relaciones posibles especialmente el matrimonio y la familia. Benedicto XVI recordaba que hay “una ley inscrita en los corazones” que rechaza la manipulación del ser humano, especialmente en aspectos tan profundos como es ser varón o mujer, que las leyes deben reconocer y respetar porque así dignifican al hombre y la familia.

Las consecuencias perversas de educar a los niños y jóvenes desde la ideología del género deben prender las voces de alarma. Es momento de convicciones firmes en familias, instituciones educativas, diversos credos, en asambleístas y jueces, activistas políticos y en toda autoridad. 

Fernando Castro Aguayo

fcastroa@gmail,com

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