Venezuela en Salsa, por @PanchoFrancoFM

Maduro

El apasionado amor del Presidente venezolano por los medios de comunicación ya superó al de su antecesor, especialmente cuando siente o le cuentan, el desamor que recorre todo el país por su persona y su gestión. Tres y cuatro cadenas por semana hemos tenido que soportar  en los últimos meses quienes por trabajo, tenemos que estar pendientes de sus tediosas disertaciones.

La más comentada de sus últimas apariciones fue la que utilizó para lanzar un nuevo programa desde Radio  Miraflores, emisora ubicada en el Palacio Presidencial: La hora de la salsa, nada original por cierto el nombre del espacio, ya conocíamos el título en un programa de corte similar producido y conducido por Phdieas Danilo Escalona con el mismo nombre en Radio Difusora Venezuela, en 1962.

A Maduro le gusta el baile y Cilia lo acompaña a “echar un pié” cada vez que se le ocurre darnos una demostración en cadena nacional.

Bailar bien salsa, exige ritmo y oído. Ritmo tiene pero le falla el oído para escuchar los gritos de angustia del pueblo venezolano que diariamente debe buscar algo de comer, medicinas para aliviar sus dolencias y servicios oficiales eficientes que le garanticen salud, seguridad y educación.

Para Nicolás, la salsa más apropiada es la que interpreta Héctor Lavoe: “Tu amor es un periódico de ayer que nadie más procura ya leer…”

Banqueros

Esta semana tuve dos encuentros cercanos con la ficción en la que viven algunos sectores del país que no salen a la calle, no se suben en el Metro, menos en autobuses o caminan por calles y centros comerciales.

Dos instituciones bancarias fueron los escenarios del encuentro. En el primero de ellos quería hacer una sencilla operación en horario normal de funcionamiento: Le hice un cheque de mi cuenta personal a uno de mis hijos por cuarenta mil bolívares para que el cajero le entregara veinte mil en efectivo y los otros veinte mil lo depositara en su cuenta. El gerente, muy técnico él, me explica que debo hacer dos cheques porque de acuerdo a mi récord de movimientos el sistema no puede pagar de mi cuenta, con fondos suficientes disponibles, un monto mayor de 20 mil bolívares. Incrédulo anulé el cheque y tuve que hacer dos por veinte mil bolívares cada uno. No dije nada porque ya se que con técnicos que se apegan al reglamento no se debe discutir.

El otro caso ocurrió el sábado 5 de noviembre de este mes de noviembre. Me presenté en otro banco a cambiar un cheque de cinco mil quinientos bolívares y el cajero, muy amable y serio, me dice que no puede pagar en días feriados montos mayores a cuatro mil bolívares. Así como lo leen: CUATRO MIL PICHES BOLÍVARES. Y el colmo es que cobran una comisión de dos (2) bolívares que por supuesto nadie tiene, pero el banco saca un fajo de 100 billetes de 10 bolívares para darme el vuelto. Una operación que en términos de tiempo y esfuerzo es mucho más costosa que los dos bolívares.

Definitivamente hay banqueros y empresarios que, igual que el gobierno, no tienen una idea ni siquiera aproximada de la realidad nacional

Para los banqueros venezolanos la salsa perfecta es la del Grupo Niche “…es que tu no sabes para que sirven los sentimientos de otra persona…”

Mariana

Tiene 32 años y desde hace 10 está procurando tener un hijo con su pareja. Por fin la falta, la incertidumbre y la confirmación: está embarazada.

Desde que tiene la certeza comienza el deambular por los centros de salud pública en Margarita buscando ponerse en control ginecológico: “La consulta en privados cuesta 12 mil bolívares, no podemos pagarla, me dice”. Pasó por el hospital Luis Ortega de Porlamar, el más importante del Estado: Ni pensar en consultas de ginecología para embarazadas. La historia se repita en Juan Griego, El Espinal, La Asunción ambulatorios CDIs. No quieren recibir embarazadas. Me cuentan que la razón es que si las reciben para consulta, tienen que darle las vitaminas, el ácido fólico y refuerzos espaciales. En algunos casos no los tienen y en otros se los llevan. Lo cierto es que Mariana está muy asustada por la salud de su criatura y por ella misma.

Mientras Maduro baila salsa, Mariana trata de conseguir asistencia médica que le garantice su salud y un embarazo exitoso para su hijo. A Mariana le va bien el tema de Rubén Blades: “Pablo Pueblo, hijo del grito y la calle, de la miseria y el hambre…”

Pueblo

La salsa es expresión popular que recoge las vivencias de la gente, ya lo cantaba Ismael Rivera, “El sonero mayor”: Quítate de la vía Perico.

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