Si señor, si señor, somos la revolución. por José Alejandro Sanchez

Mucho se escribe sobre el dilema izquierda y derecha, mucho más sobre la falta de vigencia de esta discusión, pareciera que desde 1990 la ideología predominante es la economía, si la economía funciona bien, es un buen gobierno, si funciona mal, no lo es.

Los 17 años han estado cargados de nominalismos “revolucionarios, socialistas” que modificaron desde lo lingüístico nuestro accionar. Hoy tenemos una sociedad poco educada para afrontar los retos de posicionarnos en el panorama global, tenemos una sociedad que vivió en una mentira, creyó la mentira como verdad y como consecuencia poco se entiende a si misma. Menos entiende a otras sociedades. Es mi percepción.

Ahora, si bien no entiende hacia dónde cambiar, ha venido demostrando que la sed de cambio es inminente, necesitamos otra cosa, por las colas, por la inseguridad, porque la sociedad no ha progresado aunque dentro de la mentira le hayan querido vender que si, porque no es lo mismo invertir que gastar, porque subsidiar la pobreza para ganar campañas electorales no sirvió para sobrepasar la pobreza.

Algunos políticos entendemos hacia dónde tiene que ir el país, aperturas, descontroles, tecnología, producción nacional, diversificación de la economía, educación, educación, educación, si. Pero con el monopolio de la comunicación instaurado por el patrón, difícilmente se puede explicar tales políticas públicas en segundos de transmisión, menos a una sociedad donde “los políticos son unos mentirosos”. Mosca con la anti política, podría llevar al país al Apocalipsis.

Como no puede ser de otra forma, también es complicado comprender y hacer comprender el análisis del entorno político.

A mi juicio, hoy se está jugando en tres tableros, el de la calle, el de las instituciones y el del diálogo. La calle controlada por nosotros, el proletariado, la clase trabajadora. Las instituciones controladas, como siempre, por el patrono, el dueño de PDVSA y del monopolio de la fuerza. Y por último, el diálogo, que forma parte de un grifo que cada quien abre cuando se siente en su necesidad, nadie negocia con juego ganado.

Nuestro activo más valioso es que somos la revolución, los que acompañan al pueblo en sus ganas de cambio, los que luchan en contra del oligarca represor. La verdadera revolución es la que logra cambiar un paradigma inservible por un avance permaneciente en el tiempo. Antes de la francesa no existía un sistema político moderno, antes de la industrial todo fue ‘a mano limpia’, antes de internet el mundo era inaccesible para la mayoría.
Jesucristo, Guttenberg, Lutero, y Jobs. Estos son personajes que verdaderamente cambiaron el curso de la historia.
Que podemos decir de la revolución bolivariana? De la rusa? De la cubana? Que antes de ellas no estábamos tan seguros de por donde no meternos, las revoluciones de la negación.

Maduro se disputa con Capriles (donde aventaja ampliamente el segundo) en la competencia de seguidores en Twitter, una plataforma establecida en Silicon Valley. El medio de comunicación masivo, que transmite los hechos del ocaso del chavismo, es Facebook. Parece que el intento de militarizar la información es fallido, la gente está empoderada gracias a la digitalización en las comunicaciones.

Yo creo que la revolución bolivariana ha transformado al país para siempre, ciertamente, en forma de negación, también creo que las herramientas utilizadas han estado a destiempo, lo militaresco ya no es tan competitivamente poderoso. La tecnología comunica, organiza y desorganiza. En el caso venezolano la tecnología militar es importada. Militares de derecha hubiesen invertido en formación tecnológica militar, estos invirtieron en su religión política, en propaganda.

Y que hace? Cortan el internet? El gobierno funciona con internet, los bolichicos compran el iPhone 9 y seguramente existe un grupo de whatsapp nombrado “Chávez vive, la patria sigue” integrado por Maduro, Cabello, Rodriguez y Jaua, donde la pugna radica en quien lo administra.

Estamos en una disputa entre la fuerza de un pueblo urgido de cambio versus el poderío de la burocracia.

Por eso hermano proletario con orgullo yo te canto esta canción, somos la revolución.

La revolución, si señor, si señor, somos la revolución.

Viva la revolución!!

PD: ¿Insistimos?

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