Primero Dilma, después Maduro. Por: Nitu Pérez Osuna

La destitución de Dilma Rousseff de la presidencia del Brasil constituye un ejemplo extraordinario para nuestra Asamblea Nacional. Las instituciones del gigante carioca funcionaron a la perfección y, para lograr un cambio de gobierno, utilizaron un mecanismo pacífico, democrático, constitucional y electoral. ¿Por qué electoral? Porque los senadores que removieron del cargo a Rousseff fueron elegidos con el voto popular, al igual que nuestros diputados de la MUD.
Para nosotros los venezolanos, el ejemplo brasileño es particularmente útil, porque allá no están pasando hambre, no hay una crisis de salud, no tienen la inflación más alta del planeta, y las policías hacen todo para controlar la inseguridad.  A la desplegada corrupción la enfrentan, el mundo ha sido testigo de los esfuerzos que adelantan al respecto. Hoy el Congreso de Brasil ha dado otro paso en esa dirección, ha logrado que se hiciera cumplir la Constitución.
En Venezuela, en cambio, la oposición de la MUD se empeña en recorrer un solo camino, el del revocatorio, el cual sería muy bueno si el CNE no lo hubiese saboteado.
Al momento de escribir estas líneas, 1:30 de la tarde del miércoles 31 de agosto, hay mucha expectativa respecto a la “Toma de Caracas”.
Independientemente de cómo se desarrollen los acontecimientos mañana, una cosa es segura, la asistencia será masiva, y el deseo de cambio de los venezolanos también.
El ejemplo brasileño, sumado a la marcha del 1S, debe animar a nuestros diputados a aprobar la propuesta que hiciera la diputada Melva Paredes a la Asamblea Nacional hace algunos días, respecto a discutir en plenaria el Decreto Gramcko y seguidamente remover del cargo a Maduro por NO haber demostrado “ser venezolano y sin otra nacionalidad”.
No se trata de un “atajo”, ni de un “golpe parlamentario”, como quieren hacer ver algunos opositores escrupulosos; sino de un mecanismo constitucional perfectamente válido, tan válido como el que aplicaron hoy los senadores brasileños. Y así como la comunidad internacional aceptó sin reclamos la destitución de Dilma Rousseff, así también aceptará la de Maduro; sobre todo teniendo en cuenta que, como dictaminaron la ONU y la OEA, aquí existe una crisis humanitaria que se agrava cada vez más.
Mañana nos vemos en la calle.  Todas las iniciativas son respetables. Ninguna debe ser  desestimada.
@NituPerez
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