Piedra, papel o cadena. Por @Andreina

Nueva trilogía del 11 de abril, el día en que el presidente de Venezuela recibió una verdadera lluvia de piedras y restos de basura de los habitantes indignados de San Félix.

 

Día para la historia, señores.
Cuando me senté a escribir este artículo, lo titulé en un principio “Abajo cadenas” porque me gustaba pensar que algo así debe haber gritado el director al cortar la transmisión de Venezolana de Televisión.  Pero vamos, eso sería muy poético y patriótico. Y antirrevolucionario, sin duda. Creo que gritó más bien algo como: “Mierda!! Se armó el peo!! Llévatelo, Master!!”

 

Sí, llévatelo. Por favor, llévense a ese señor bien lejos antes de que alguien le abra la cabeza con una piedra, un palo, un zapato o algo peor.
Pero analicemos bien el hecho:

 

Tal como vimos en Villa Rosa, Nueva Esparta, hace algunos meses, lo que Maduro llama “pueblo” ya no siente miedo de gritarle sus cuatro verdades en la cara. No es la oligarquía, no es la derecha apátrida, rancia, golpista, pagada por la CIA y mandada por Almagro.

 

No, es la señora Petra, es Juan, María y Don Pedro de los Palotes, como dice mi papá.
Es que el que tiene hambre o sufre por medicinas ya no se calla ni un segundo más. No se aguanta que le señalen a un extranjero como culpable ni se come el cuento de la fulana guerra económica. Ya hasta “el pueblo” –  ese que Maduro considera fiel creyente de sus mentiras a fuerza de pantallazos narnianos de VTV –  se ha dado cuenta de que aquí el responsable es el presidente.

 

¿No lo hace bien? Váyase.

¿Me caes a bombas? Te caigo a piedras.
Y justamente por eso el video de la agresión a Maduro se ha vuelto tan viral. Porque millones de venezolanos, al verlo, sienten que van volando en esas piedras cabreadas que se estrellan contra la cabeza del señor presidente.

 

Es una sensación de reivindicación, de triunfo. Es como un grito de gol del equipo favorito. Un alivio que lleva la V de Vendetta. Un respiro después de mil lacrimógenas, chorrocientos perdigones y un millón de coñazos.

 

Un “toma tu tomate”. Sencillo, venezolano.
Los chavistas, creativos como son para defender lo indefendible, tratan de tapar el hecho diciendo que no se trataba de objetos contundentes. No, que todos estamos ciegos y que eran “papelitos con peticiones para el presidente”.

 

No nos tomen por idiotas. Afortunadamente, esa tesis se cae rotundamente gracias a ese ciudadano sanfeliceño que dejó la garganta en la calle al gritar “Maldito!!!” al final del video y que no dejó ningún resquicio de duda.

 

Con esta violación a su seguridad, seguramente el presidente no saldrá más de Palacio. Ahora mandará a blindar hasta las ventanas del baño y la misma Cilia tendrá que pasar un reconocimiento de retina para entrar al cuarto de su esposo (como si quisiera).

 

Lo que no podrá será blindarse el entendimiento. Porque incluso una persona con el coeficiente intelectual de Nicolás Maduro es capaz de entender que una lluvia de piedras significa que no lo quieren. Como también entiende perfectamente que no se trata de un grupito malintencionado que quiso hacerle quedar mal en la tele sino el reflejo de una gran mayoría que está harta de su miserable gestión.
Lea bien al país, señor Maduro, y emprenda su retirada de la manera más decente posible. De lo contrario, me temo que seguirá recibiendo montañas de piedras… y no hay cadena que tape eso.
Andreina Flores

TW: @andreina

IG: @andreinaperiodista

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