No nos vamos a detener por Alfredo Jimeno

Las luchas por la superación de regímenes opresores, injustos y empobrecedores siempre han sido largas y agotadoras, pero también siempre, tarde o temprano, gracias a la constancia de hombres y mujeres que decidieron arriesgar hasta sus propias vidas por la materialización de nobles ideales, terminan siendo satisfactorias y un gran ejemplo que sirve de guía para nuevas generaciones que, a través de la historia, aprenden a valorar sus derechos ciudadanos.

Innumerables han sido los ejemplos que la historia universal nos ha regalado sobre luchas que han marcado el futuro no solo de países sino de civilizaciones enteras. Luchas que, con el transcurrir del tiempo, se han convertido en patrimonio y en referencia obligada para quienes necesitan en un momento dado dilucidar entre lo que está bien y lo que está mal. Luchas definitorias que nos exigen a cada uno de nosotros, aún hoy, tomar necesariamente un partido, porque, como dijo ya Desmond Tutu, no se puede elegir ser neutral en situaciones de injustica porque se estaría eligiendo el bando del opresor.

Hoy nadie duda, por ejemplo, del valor de la figura de Gandhi. A pesar de haberse librado a miles de kilómetros de distancia, su lucha trascendió todas las fronteras y se alzó como un ejemplo luminoso en la concepción de la resistencia pacífica. Antes de él nadie podía imaginar que un pueblo sometido, empobrecido y atrasado fuera capaz de derrotar a uno de los imperios más poderosos, ricos y aventajados de la historia. Nadie, ni siquiera los mismos hombres y mujeres de la India, tenía la consciencia del poder inmanente en la voluntad de cambio de un pueblo decidido a ser libre. Y hasta entonces nadie se podía imaginar que los fusiles, los barcos y los tanques de guerra podían ser derrotados por la masiva resistencia pacífica de un pueblo carente de armas de fuego pero superdotado de moral y convicción.

Hoy tampoco nadie duda del valor de la figura de Martin Luther King. Su lucha marcó un antes y un después no solo en los Estados Unidos, sino también en muchos otros países que, en mayor o menor grado, sostenían regímenes de discriminación contra personas de distinta raza, credo o religión. La justicia de su causa era tan grande como el odio al que combatía, y aun así, a riesgo de su propia vida, siguió adelante seguro de que siempre es el momento correcto para hacer lo correcto.

Esos ejemplos de lucha deben llenarnos de fuerza y fe en momentos como los que estamos viviendo en nuestro país. Momentos duros y dolorosos, pero también momentos de definiciones, crecimiento y maduración.

Puede que ninguno de nosotros sea ni llegue a ser nunca como Gandhi o Luther King para la historia universal. Sin embargo eso no nos imposibilita en ningún caso aprender de ellos, nutrirnos de los ejemplos de sus vidas y actuar como ellos lo hicieron en contra de la injusticia y la intolerancia.

Nuestro hermano de lucha Leopoldo López, acompañado de millones de venezolanos, ha dado un paso al frente en esa dirección. ¿Su objetivo? La Mejor Venezuela, una Venezuela de Paz, de Bienestar y de Progreso. ¿Su método? La lucha no violenta y la resistencia pacífica. ¿Su enemigo? Un sistema corrupto, ineficiente y anti democrático que explota a nuestro pueblo y expolia nuestras riquezas.

Este es un momento de definiciones y el pueblo venezolano ya eligió su camino. Solo basta luchar y perseverar hasta lograr la victoria… ¡y no nos vamos a detener hasta alcanzarla!

@AlfredoJimenoR

Concejal de Chacao

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