Luis Lovera: Feliz día de los 30

Cuando el régimen socialista y totalitario se impuso en Venezuela yo tenía diez años. Previo a esa fecha tengo recuerdos muy felices acerca de mi niñez, porque nací en el seno de una familia amorosa y responsable, y en un país con algo de estabilidad.
Analizando mis recuerdos, creo que fue por allí en el 2001 que dejé de ser tan feliz como para justificar la celebración del día del niño. Fue una decisión consciente empujada por las circunstancias del país.
Ya desde los 13 años al país me le fueron cambiando la cara por una máscara violenta que como no me gustó, comencé a involucrarme en cuanta iniciativa hubo para devolverle la sonrisa a Venezuela.
Marché, hice bailoterapia y yoga en la calle, grité consignas, me reuní con muchos amiguitos liberales a pensar cómo hacíamos de Venezuela un lugar más libre, tragué tanto gas que al día de hoy continúo con alergias permanentes, me inscribí en todos los foros cuando estuvieron de moda y conocí a mucha gente buena. Pero ya no era lo mismo.
Dejé de verme como un niño, para verme a mí mismo como una pieza más dentro de la cruzada por la libertad y la democracia de Venezuela. Desde los 13 años nunca más me sentí identificado con la celebración del día del niño.
Hoy, en retrospectiva, no me arrepiento de haber dejado los juegos y a mis amigos a un lado para rescatar mi país, pero no puedo dejar de pensar que mi niñez debió haber durado un poco más; que yo me merecía seguir en las calles de Venezuela pero jugando futbolito y el avioncito, no gritando consignas por la libertad de expresión.
Y como yo, muchos de mi generación cedimos el juego por la lucha. Es por ello que en estas fechas donde se intenta darle alegría a los niños, sólo por el hecho de ser niños, el mejor homenaje es garantizarles que no tengan que cambiar los juegos por la lucha, porque ya su país es libre y crecerán en un ambiente de prosperidad y desarrollo que le brindarán más oportunidades de las que nos brindó a nosotros.
En estas horas tan oscuras, donde el régimen se ha consolidado como una dictadura militarista y mafiosa, debemos apurar el paso contundente y definitivo para despojar del poder a los delincuentes que pretenden seguir destruyendo los sueños de los niños.
P.S.: Cuando todo esto pase, y Venezuela sea el país que queremos construir, debemos comenzar a celebrar el “Día de los 30”, para regalarnos a nosotros mismos un recordatorio feliz de los sacrificios que hemos hecho por la libertad de Venezuela.
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