La Patria salió a buscarla por Javier Martucci

Hoy despertamos distinto; algo falta; parece necesario pero no sabemos
qué es; creemos que puede ser algo pasajero, algo que se te pega
cuando no quieres pararte a la rutina, pero continúa siguiéndote el
resto del día. Las noticias no te ayudan. Parece que lo que llamamos
noticias, se ha vuelto un compendio de frustraciones que diluimos
definiéndolas en realidades. El futuro es algo escrito para alguien
más y las oportunidades una razón autoinducida de que algo más esta
por venir.

Es el día a día lo que cansa, porque no hay peor día a día, que ese
que se sabe no llegará a nada. Sigue faltando algo, algo importante.
La realidad se mimetiza con los extremos. Estos últimos días han sido
la profundización de nuestras frustraciones, de todas nuestra razones
perdidas y causas marginadas.

No tendremos Revocatorio. Se veía venir, es más, se sabía, pero como
hemos aprendido en este país, el sorprendernos es un gusto adquirido,
es un condicionamiento pavloviano que nos ayuda a asumir que este caos
no es un destino, que por más que pasen 18 años de “esto”, “esto”
sigue sin ser un destino.

No soy el único con esa sensación, es la calle, es el trabajo, es
todo. Hay una incertidumbre tal, que ha mermado hasta nuestro mero
impulso de seguir. Nunca un “pa’ la mierda todo” había tenido tanto
sentido.

No soy el único, es más, nunca habíamos sido tantos. Somos los
rebeldes, los incomprendidos, los que no encajan, los que no le dan
sentido a lo que no es legítimo ni correcto. Somos los que no se
adaptan, los que no encajan en esta realidad, los que intentando
mimetizarse en este mar de mediocridad y desesperanza, siguen siendo
incapaces de desarraigar la esencia de estar mejor. Somos esos que se
sienten extranjeros sin serlo, ajenos a un país totalmente diferente a
donde crecieron. Somos los raros, los que no legitiman el bachaqueo,
los que no se aprovechan de Cadivi, los que no guisan, los que no se
entienden. Somos los raros, los “huevones”.

En este país de corta historia, (porque si algo tiene esta realidad, es
una narrativa de apenas 18 años), aquí donde nos gobiernan los que nos
gobiernan, donde los líderes haciendo lo correcto son abucheados por
no ceder a la demagogia colectiva, donde todos quieren que los demás
sean lo que ellos no son. En este país, somos la mayoría, y parece
ridículo plantearlo de esa manera, pero así de fuerte es el ruido que
han metido en nuestros seres, quienes ya llevan años de más en este
error que la historia nos hizo tener para poder mejorar el futuro.

Este país esta hecho de esos que no robaron pudiendo hacerlo, que no
cambiaron integridad por dinero, hecho de los que se fueron por no
formar parte del circo, de los que volvieron con herramientas nuevas
para combatir la sombra y el nihilismo, de los que se quedaron para
luchar, de los que aguantaron en su pequeña batalla diaria hasta que
pudieron ser escuchados. Este país está formado de gente como
nosotros, que por más duro que fuera la realidad, no sucumbieron a
ella, ni lo harán.

Lo que crees que falta, es esperanza. Parece difícil buscarla ahora,
pero si hemos llegado hasta acá es gracias a lo que hemos luchado, y
no por culpa de eso, y si acaso hoy sentimos ahogada esa esperanza, es
porque nunca hemos estado tan cerca de despertar de esta pesadilla. Si
hoy la esperanza se ve más difusa es porque estamos en ese proceso
donde la esperanza que tuvimos, por fin fue recompensada, y tanto
llevamos en esto, que nuestra intuición nos impide entenderlo de esa
manera.

Estos momentos son duros, y lo serán más. Esto se pondrá peor, pero
precisamente porque está terminando… Despierto de nuevo, con la
misma sensación, pero por algún motivo, a pesar de todo lo descrito
arriba, de ese vacío donde debía estar la esperanza, ahora no hay una
espera ni dudas, porque precisamente es hoy cuando estamos haciendo lo
que tenemos que hacer, que vemos por qué no encajábamos en ese país,
que está por acabarse.

La esperanza no falta, la cambié por algo mejor que salí a buscar
cansado de tanto esperarlo. Patria

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