El inexistente estado de derecho. Por Carlos Salas

​Venezuela es un estado democrático, social, de derecho y de justicia, así lo dice el artículo 2 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y lo repetiría incansablemente cualquier profesor de derecho para alabar o criticar el modelo constitucionalmente establecido.

En esas mismas clases seguramente indicarían que solo habrá estado de derecho cuando concurran los siguientes elementos: separación de poderes, garantía de derechos humanos y principio de legalidad.

El enfrentamiento entre el Tribunal Supremo de Justicia y la Asamblea Nacional ha devenido en inhabilitar a esta última, en pro de darle más y más poder al Ejecutivo Nacional, muestra de ello ha sido avalar los decretos de emergencia económica, inconstitucionales a todas luces, dictados por Nicolás Maduro. No hay verdadera separación de poderes.

Sobre la inconstitucionalidad de los decretos de emergencia económica  son muchas las líneas que se han escrito, y para hacerlo con detalle de nuevo en esta oportunidad habrá que leer la que será la más reciente versión del decreto, pero de entrada, podemos asegurar que mantener al país en un estado de excepción, en el que las garantías constitucionales se ven restringidas es una medida temporal, que solo puede durar, de acuerdo a lo establecido en la Constitución, para el estado de excepción que más extenso, que es el estado de conmoción interior, 90 días prorrogables por 90 días más; pero en Venezuela tenemos más de un año con garantías constitucionales restringidas, es decir, no se garantizan plenamente los derechos humanos, y además se sienten autorizados para ello.

Y como guinda, según información recogida por diversos medios de comunicación, ha circulado un comunicado emanado del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, específicamente del Viceministro del Sistema Integrado de Policía, conforme al cual se ordena “la detención de todas aquellas personas que circulen con grandes cantidades de billetes de esta denominación (Bs. 100,00) dentro del territorio nacional”. Tenemos entonces, un ejemplo más de  actuar fuera de la ley, sin apego al principio de legalidad consagrado en el artículo 49, numeral 6 de la Constitución y en los tratados internacionales de derechos humanos.

Cualquiera, conocedor o no del derecho sabe que no hay delitos y no hay penas sin ley, es decir, que si no existe una ley conforme a la cual lo que usted haga se considere un hecho punible, no lo pueden detener. Pero este principio va más allá pues cuando se utiliza el término “ley” se está hablando de una ley previa, estricta y escrita, eso no es otra cosa que a usted no le pueden decir hoy, que lo que usted está haciendo es un delito y que consecuentemente lo detendrán porque la norma que estoy escribiendo y publicaré pronto así lo dice; además esa ley solo puede emanar del poder legislativo nacional, es decir, de esa Asamblea Nacional; y por último debe ser absolutamente precisa, detallada, que usted no tenga duda alguna de si su actuación es o no un crimen.

Supongamos el siguiente caso, Pedro va de Caracas a San Cristóbal en un taxi el día viernes 09 de diciembre y regresa utilizando el mismo medio el lunes 12 de diciembre, el taxista le cobrará por el traslado Bs. 40.000 ida y vuelta,  Pedro diligentemente fue al banco el jueves y retiro en billetes de 100 el monto acordado, ¿Pedro está cometiendo un delito? Pedro pagó Bs. 20.000,00; pagaría hoy lunes 20.000 más, en ese segundo momento ¿estaría delinquiendo?

Si revisamos el Código Penal, la respuesta es no, no hay lo que los penalistas llaman “un tipo penal en el que se subsuma la conducta”, es decir, no hay nada que describa que lo que hace Pedro lo convierte en delincuente. Pero, un funcionario policial, al leer el comunicado entiende que tiene la orden de detener a quienes tengan “grandes cantidades de billete”, Pedro tiene 200 billetes, ¿el funcionario puede considerarlo grandes cantidades? Podría, porque no hay precisión en el comunicado, pero más grave que eso es que el comunicado no es una ley ni el decreto de emergencia económica que supuestamente permitirá las detenciones, lo es, y además, cuando Pedro circuló con su dinero no existía ninguna de estas ilegales restricciones.

¿Cambiaría en algo si el ejemplo fuese que Pedro estuviese yendo con 5 millones de bolívares, y la razón de ello sea que debe pagar varias nóminas de obreros que están desarrollando una construcción en San Cristóbal, en un terreno familiar, y él como comerciante obtiene lícitamente su dinero y tiene como demostrar el origen de sus fondos?.  No.

Espero que el Ministerio Público, como titular de la acción penal y actor de buena fe en el proceso penal no fuerce e intente avalar detenciones arbitrarias, que es lo que está pidiendo el Viceministro, en una clara violación de derechos humanos.

Y sí, el Viceministro sin fundamento legal está ordenando que se prive de libertad a personas, sin que estén cometiendo delitos ni exista orden de detención en su contra, atentando contra el derecho a la libertad consagrado en el artículo 44 numeral 1 de la Constitución y en los tratados internacionales en materia de derechos humanos.

El Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de Naciones Unidas ha establecido como uno de los criterios para determinar si una detención es arbitraria que la misma ocurre “cuando es evidentemente imposible invocar base legal alguna que justifique la privación de la libertad”, como sería el caso, conforme a lo ya expuesto.

Estamos frente a la amenaza de detenciones arbitrarias generalizadas, que se constituye como violación grave de derechos humanos, de la que será responsable el estado, pero además quien ejecute la orden así como quien dio la orden de tales detenciones, podrían incluso estar cometiendo delitos de lesa humanidad, que son perseguibles nacional e internacionalmente, sin límite de tiempo, pues son imprescriptibles.

Debe cesar el uso indiscriminado del sistema penal en crisis, violando las garantías y derechos de los venezolanos y de todas aquellas personas que hacen vida en nuestro país.

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