Desobediencia cívica contra la dictadura, por @AlfredoJimenoR

Reza el dicho popular que “cuando la tiranía se hace ley, la rebelión es un derecho”, y nada mejor que eso para exponer nuestra situación actual: por un lado, una dictadura que a través de la fuerza de las armas y del fraude descarado a la voluntad popular pretende hacerse ley a sangre y fuego; y por el otro lado un pueblo rebelde y valiente que se resiste a toda costa a ser encadenado al sufrimiento de la escasez de comida y medicinas, a la violencia asesina e impune y al empobrecimiento constante.

Por más de 100 días continuos la enorme mayoría de los venezolanos hemos luchado pacíficamente en las calles de nuestro país exigiendo libertad y democracia. Enarbolando la constitución y exigiendo el respeto de nuestros derechos, hemos alzado nuestras voces en un solo grito: “¡No más dictadura!”. Sin embargo, la respuesta represiva que hemos tenido a cambio ha arrojado un saldo sangriento que ya está a punto de superar el centenar de asesinados, todos ellos personas inocentes movidas por el sueño de vivir en La Mejor Venezuela.

En estas horas oscuras para la patria, cuando un grupito violento, corrupto y antidemocrático se ha atrincherado en el poder desconociendo la soberanía que reside única e intransferiblemente en el pueblo, sembrando y promoviendo el odio entre hermanos, todos los venezolanos de bien, todos los que sufrimos día a día por la terrible situación nacional, debemos hacernos una pregunta sincera: ¿qué podemos hacer para materializar el cambio que tanto soñamos y necesitamos?

Últimamente muchos nos hemos respondido esa pregunta en las calles, ejerciendo nuestros derechos constitucionales de la protesta libre y pacífica, ello aún a riesgo de los ataques más despiadados, de torturas y de asesinatos. Pero lo cierto es que para enfrentar una dictadura como la nuestra, una dictadura no tradicional, una dictadura post-moderna, necesitamos actuar por medio de todas las vías posibles que nos brinda la constitución. Es por ello que, aún y siguiendo con fuerza en las calles protestando, la Unidad Democrática ha propuesto la realización de una consulta soberana nacional a realizarse el próximo domingo 16 de julio a lo largo y ancho del territorio nacional. El objetivo de esta consulta es sencillo: reconocer al pueblo como el único e indivisible soberano de Venezuela, al tiempo que desconocer a la dictadura que se niega, a través de trampas y fraudes avalados por poderes secuestrados y obsecuentes a ella, a consultarle al soberano si está de acuerdo o no con redactar una nueva constitución. De esta forma será el pueblo, en un acto de desobediencia civil legítima, quien decida su futuro a través de la herramienta más poderosa: el voto; un voto que no será para convalidar un sistema viciado sino que, por el contrario, será el instrumento perfecto para potenciar algo extraordinario e histórico: un acto de resistencia profundamente cívico, civil, pacífico y trascendente, capaz de partir la historia en un antes y un después.

Lo que se gesta en Venezuela es una fuerza ciudadana que no se deja mover por el revanchismo ni por la venganza, al contrario, su aspiración es la instauración genuina y fiel del estado de derecho como única y verdadera garantía democrática, inspirado y orientado por valores morales modernos muy bien definidos: paz, bienestar y progreso. Paz para que todos podamos vivir tranquilos, bienestar para que nadie tenga que sufrir la desidia de un Estado impotente y progreso para que todos por igual tengamos oportunidades de crecer y desarrollarnos como profesionales y personas.

Por eso, el próximo 16 de julio, todos los venezolanos tenemos una cita con la historia. Tenemos la oportunidad de rebelarnos con las únicas armas de la ciudadanía, que se cuentan por millones y que son muy poderosas contra los tiranos: los votos.

¡Estemos todos a la altura de las circunstancias y demos un paso al frente por Venezuela!

Alfredo Jimeno
@AlfredoJimenoR

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