El Comercio (Perú): “Venezuela: La inusual propuesta del gobierno contra la escasez”

El Comercio, Perú

Lo que para muchos es un hobby, en Venezuela se convirtió en una necesidad: movidos por la angustiante escasez de alimentos en el país con las mayores reservas de crudo del planeta, cada vez más venezolanos están cultivando su comida en los balcones, patios y hasta techos de sus casas, edificios u oficinas.

Secundados por una iniciativa gubernamental que arrancó en febrero y que aporta conocimientos, semillas y, a veces, hasta terrenos, unos 135.000 venezolanos produjeron 273 toneladas de verduras, frutas y hierbas aromáticas en los últimos tres meses.

A pesar del esfuerzo, el plan fue insuficiente para paliar el hambre. Y aunque esperan cerrar el año con 3500 toneladas de vegetales, ello apenas cubriría las necesidades calóricas de 1000 personas, según la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“Si en todas las comunidades tuvieran un cultivo, ayudaría a combatir el alto costo de la vida y la escasez”, dijo Luisana Galvis, una jubilada de 69 años que junto a otras 15 personas produce más de 30 verduras y hortalizas en una zona popular de Caracas. Allí, dentro de las 16 hectáreas de un terreno estatal que alberga una escuela, una clínica y una fábrica de zapatos, Galvis cuida pimientos, tomates y calabazas, que vende a la mitad del precio de los supermercados.

El presidente de Venezuela Nicolás Maduro puso sus esperanzas en que el programa de agricultura urbana lo ayudará a superar la aguda escasez de alimentos que obliga a miles de personas a hacer enormes colas cada día.

“En esta contingencia necesitamos sembrar, garantizar la soberanía alimentaria”, dijo Maduro la semana pasada. Esa tarde, relató que junto a su esposa habían cosechado unas calabazas en el patio de su casa, con las que la primera dama le preparó una sopa que le supo “a cielo”.

Maduro instruyó que los colegios permanecieran abiertos durante las vacaciones de agosto para insuflar a los alumnos en la agricultura. Y no solo se sembrará en escuelas. En decenas de cuarteles, cárceles y en centros urbanos socialistas el gobierno planea poner a producir al 10% de los 30 millones de venezolanos hacia 2019, para producir un total de 1,3 millones de toneladas de verduras y 75.000 toneladas de pollo y pescado.

Pero hay quienes piensan que la solución es repotenciar la agricultura tradicional, hoy devastada por la escasez de semillas y precios congelados ridículamente bajos.

“Teniendo unas tierras tan fértiles como las de Venezuela, es ilógico que hagas un gran plan de agricultura urbana”, dijo Omar Sharam, uno de los dueños de Casa Bistró, un restaurante que cultiva sus propios ingredientes. “Creo que van a fracasar”.

En plena zona industrial de Caracas, Sharam y su esposa hicieron realidad un fértil paréntesis de vegetales y hierbas alejados de los lugares comunes: tomates amarillos, berenjenas y ajíes se abren paso desde hace cinco años. “[La agricultura urbana] es insuficiente con el número de metros cuadrados que puedes cultivar en la ciudad”, opinó Sharam (46 años).

El gobierno, sin embargo, defiende el plan y sostiene que es capaz de “solventar las necesidades de la familia venezolana“, como dijo recientemente Lorena Freitez, la ministra de Agricultura Urbana.

En los primeros años del siglo XX, Venezuela llegó a ser el mayor exportador de café del mundo, pero tras el descubrimiento de sus reservas de petróleo fue perdiendo ese sitial año tras año, a medida que el crudo copaba la economía. Otros productos como el arroz, la papa y el maíz corrieron la misma suerte y Venezuela se convirtió en el único país sudamericano netamente importador de comida.

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