Cómo fallaron los estudios y sondeos respecto a las elecciones de EE.UU. y la victoria de Trump

La agencia de noticias Reuters, publicó el 7 de noviembre un estudio en conjunto con la agencia Ipsos llamado “Sondeo sobre el Estado de la Nación”, del cual nosotros en El-Aji.com nos hicimos eco y dada no solo la seriedad de Reuters, sino también de Ipsos, no dudamos en difundir sus resultados afirmando la premisa del estudio”Hillary Clinton tiene 92% de probabilidad de ganar la presidencia

VER: Reuters/Ipsos: Hillary Clinton tiene 92% de posibilidad de ganar la Presidencia de los EE.UU #ElectionDay

Hoy, la propia agencia Reuters, publica un análisis del porque los sondeos realizados se equivocaron en los resultados obtenidos.

Reuters

Hace apenas un par de días, encuestadores y estadísticos daban a Hillary Clinton una posibilidad de entre el 75 y el 99 por ciento de ganar la elección presidencial estadounidense. ¿Cómo pudo equivocarse tanto tanta gente?.

Los medios, incluidos Reuters, optaron por dos tipos de historias sobre las encuestas. Algunos eran sondeos diseñados para estimar el voto popular en todo el país, pero no el resultado en estados individuales, donde se decidió finalmente la contienda. Estos estudios acertaron en general: Clinton logró más votos que el presidente electo Donald Trump, pero no tanto como había previsto el promedio de las encuestas y no en los lugares donde lo necesitaba.

Las empresas informativas generaron también una avalancha de historias que buscaban calcular la probabilidad de victoria de los dos candidatos. Estos cálculos fueron realizados sobre encuestas de estados individuales, pero a posteriori las historias parecen haber exagerado las opciones de triunfo de Clinton al no detectar que el cambio en los patrones de voto de algunos estados podía reproducirse en otros estados similares.

Esto se debe, en parte, a que los analistas de las encuestas entendieron mal la metáfora central.

Los presidentes estadounidenses no son elegidos por el voto popular nacional, sino por los colegios electorales de los 50 estados y Washington D.C. A la hora de calcular los resultados probables, los expertos suelen tratar estas 51 contiendas como eventos completamente distintos, tan separados unos de otros como una serie de 51 lanzamientos de monedas al aire.

Pero las elecciones no funcionan así en Estados Unidos. Las tendencias de voto que aparecen en un estado -como, por ejemplo, un cambio hacia los republicanos mayor de lo esperado entre los votantes rurales- tienden a aparecer igualmente en otros estados con una composición demográfica similar.

Y eso es lo que pasó el martes: los modelos electorales calcularon unas probabilidades altas de triunfo para Clinton porque consideraron cada estado de forma muy aislada.

El sondeo sobre el Estado de la Nación de Reuters/Ipsos proyectó que Clinton ganaría el 45 por ciento del voto popular frente al 42 por ciento de su rival, y le dio un 90 por ciento de probabilidades de lograr los 270 votos electorales necesarios para asegurar su llegada a la Casa Blanca.

Al final, la demócrata se hizo con el 47,7 por ciento del voto popular contra un 47,5 por ciento de su oponente, según el último recuento, y Trump podría quedarse hasta con 303 votos del Colegio Electoral por 233 de Clinton cuando se conozca el resultado final.

Las contiendas estatales, en último término, no se parecieron a tirar monedas al aire, sino más bien al lanzamiento de 51 dados cargados. En muchos estados, la cara que representa a los votantes blancos en condados suburbanos y rurales pesaba más, mientras que el lado de los urbanitas era más ligero.

ERRORES DE CÁLCULO

Cliff Young, presidente de Relaciones Públicas en Estados Unidos de Ipsos -socio encuestador de Reuters-, indicó que el problema reside en los modelos usados por los expertos para predecir quién votará; los llamados votantes probables.

Casi todos los modelos erraron en el cálculo de la distribución de la participación entre los diferentes grupos demográficos, dijo Young. Y la participación fue más baja de lo esperado, lo que suele favorecer a los candidatos republicanos.

Por ejemplo, en el año 2000, cuando el republicano George W. Bush venció al demócrata Al Gore, la afluencia a las urnas rondó el 60 por ciento, según la Oficina del Censo. Ocho años después, fue del 64 por ciento cuando el demócrata Barack Obama ganó su primera elección presidencial al republicano John McCain.

Este año, “blancos con niveles más bajos de educación acudieron en cantidades relativamente mayores que los votantes más jóvenes, con mayor educación y que las minorías”, comentó Young. “Un punto aquí o allá puede cambiar una elección”.

No apreciar correctamente ese cambio en los sondeos estatales hizo errar a las predicciones. Asimismo, puso de manifiesto cómo el empírico proceso de elaborar encuestas descansa sobre pilares subjetivos.

Estas son algunas de las cuestiones con las que tuvieron que lidiar este año los encuestadores: ¿Se parecerá el electorado al que dio la victoria a Obama en 2008 o al que hizo ganar a George W. Bush en 2000? ¿Caerá la participación negra tras la históricamente alta afluencia con Obama, el primer presidente negro del país, y por cuánto?

“Para mí, la explicación del error de este año en las encuestas es la participación”, señaló Young. El modelo Reuters/Ipsos anticipó una participación de hombres blancos de alrededor del 67 por ciento, lo que parece haber sido muy bajo, y del 61 por ciento para las mujeres negras, que fue probablemente muy alto. Los datos demográficos finales no están disponibles aún.

EL VOTO POPULAR

Más allá de los cálculos de las posibilidades de los candidatos de ganar el Colegio Electoral, hubo un flujo casi constante de sondeos de seguimiento que se centraron en la distribución del voto nacional.

Los encuestadores -y los medios que copatrocinaron o cubrieron los sondeos- fallaron aquí también, sobre todo porque la medición del voto popular en sí misma tiene una utilidad limitada y no puede predecir sola el resultado del Colegio Electoral.

Por otra parte, los sondeos de voto popular también exageran la influencia de grandes estados como Nueva York y California en el resultado electoral y enmascaran tendencias que podrían estar ocurriendo fuera de esos estados con un sesgo izquierdista.

El Colegio Electoral reduce la influencia de los grandes estados al distribuir un número desproporcionado de votos a estados más pequeños. Dakota del Norte, por ejemplo, tiene cerca del 0,25 por ciento de la población estadounidense, pero el doble de esta proporción en el Colegio Electoral. Por contra, California tiene al 12 por ciento de la población pero solo un 10 por ciento de los votos del Colegio Electoral.

Young afirmó que tanto los encuestadores como los periodistas describieron los resultados de los sondeos y predicciones nacionales con una falsa precisión al presentar el resultado casi como un absoluto.

“Los modelos de previsión, que asignan probabilidades o posibilidades a los candidatos, no son mejores que los sondeos en sí mismos”, dijo. “Si los sondeos están mal, lo modelos de predicción fallarán también”.

 

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