Brasil despide a jugadores del Chapecoense que murieron en accidente de avión en Colombia

La localidad brasileña de Chapecó se preparaba el sábado en medio de la llovizna y decorada con el verde característico del club de fútbol Chapecoense para recibir los cuerpos de las víctimas del accidente de avión en Colombia en el que murieron 71 personas, entre ellas la gran mayoría del equipo.

El desastre aéreo del lunes conmocionó a hinchas de fútbol de todo el mundo y expandió el luto más allá de las fronteras de Brasil.

El avión BAe146 operado por la compañía boliviana LAMIA avisó por radio que se había quedado sin combustible justo antes de estrellarse en una zona montañosa en las afueras de la ciudad colombiana de Medellín.

Sólo seis personas sobrevivieron a la tragedia, incluidos apenas tres miembros del Chapecoense, cuyo plantel viajaba a Colombia para disputar la final de la Copa Sudamericana, el partido más importante de su historia.

Reportes en medios brasileños de que el combustible que cargó el avión siniestrado era insuficiente para volar desde Bolivia generaron indignación entre los familiares de las víctimas.

El presidente boliviano, Evo Morales, se comprometió a tomar “medidas drásticas” para determinar la causa de la tragedia. Bolivia suspendió la licencia de operación de LAMIA y reemplazó la administración de la autoridad nacional de aviación.

VIGILIA

En Chapecó, un pequeño pueblo agrícola del sur de Brasil, decenas de seguidores del club mantuvieron una vigilia bajo la llovizna la noche del viernes en el estadio del Chapecoense, donde habrá un velatorio colectivo luego de que 50 ataúdes trasladados desde Bolivia arriben a un aeródromo cercano.

Al amanecer, muchos hinchas se congregaban en las afueras del estadio y comenzaban a entrar, vestidos con los colores blanco y verde del equipo y portando pancartas. Muchos llevaban flores y carteles hechos a mano para despedir a las víctimas.

Los seguidores creen que el velatorio masivo a cielo abierto que se realizará el sábado al mediodía en el estadio permitirá que todo el pueblo le dé cierre a un proceso en el cual la euforia por la ansiada final de la Copa Sudamericana se transformó en angustia luego de la tragedia.

“Sólo lo creeré realmente cuando veamos los ataúdes y a las familias”, dijo Pamela Lopes, de 29 años, que llegó a la vigilia a las 10 de la noche del viernes. “Primero fue conmoción, pero ahora se instaló una profunda tristeza”, agregó.

Se espera que unos 100.000 seguidores, casi la mitad de la población del lugar, asistan al último adiós, al que también acudirá el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

Estructuras temporales montadas en el estadio cobijarán los féretros de jugadores, miembros del personal y periodistas fallecidos. El arribo está previsto para las 1130 GMT.

El presidente de Brasil, Michel Temer, presidirá una breve ceremonia en el aeropuerto pero no asistirá al estadio por temor a protestas políticas, según informaron sus asesores.

En respuesta a la ola de respaldo de hinchas y clubes de fútbol de todo el mundo, Chapecoense colgó un enorme cartel negro en la pared exterior del estadio.

“Buscamos una palabra para agradecer todo el afecto y hallamos muchas”, dice la pancarta, seguida de la palabra “gracias” escrita en más de 10 idiomas.

Siga la transmisión en vivo del homenaje a las víctimas desde Brasil

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