Edtorial Picante: La censura por los sobrinos flores, se pierde de vista (pública y privada)

Hay eventos que marcan a los gobiernos, sin importar de la naturaleza que sean. Democracias o dictaduras, gobiernos híbridos, ilegítimos o no. La vinculación directa del poder político con el narcotráfico es un asunto que no puede obviarse, ni siquiera porque se prohíba su publicación en la red de medios dominada por el gobierno. Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores están pretendiendo borrar del espectro público venezolano uno de los eventos más vergonzosos de la historia política venezolana. Dos familiares directos del jefe de Estado fueron arrestado en un tercer país y acusados “de conspirar y pretender transportar un enorme cargamento de cocaína -de alta pureza- desde Honduras, a la ciudad de Nueva York”, luego se les siguió un juicio en base a las leyes norteamericanas, los acusados contaron con el debido proceso y fueron hallados culpables por un jurado, que posiblemente sus miembros ni saben quién es Nicolás Maduro y mucho menos Cilia Flores. Se enteraron en pleno juicio.

De nada sirvió que Tania Díaz desmintiera la realidad que está viendo el mundo sin el lente de censura del régimen. Lo que está a la vista no necesita anteojos y; por más dinero que gasten los jerarcas del chavismo para desvincular a la pareja presidencial de este escándalo, se puede decir que “se perdieron esos reales”. Desde el viernes en la noche, no hay dudas, los sobrinos ¡son culpables!

Efraín Antonio Campo Flores, hijastro de Nicolás Maduro (por ser sobrino e hijo de crianza de Cilia Flores) y Francisco Flores de Freitas (sobrino) fueron apresados en Puerto Príncipe el pasado martes 10 de noviembre en un hotel. Ambos llegaron Haití en un avión  siglas YV 2030, perteneciente a la Constructora y Mantenimiento Coinpectra CA. El avión fue propiedad de Sabempe en el 2007.  La nave según reportes  de prensa estaba la tripulación conformada por Marco Uzcategui, Pedro Miguel Rodríguez, Julio César Hernández  y Jesfran Moreno. El avión fue regresado a Caracas con la tripulación y hasta donde se conoció estuvo custodiado por la Guardia Nacional.

Este caso, no es un “revés familiar”, es un gran golpe para el nombre de Venezuela, que antes se presumía la existencia de serias vinculaciones del alto gobierno con el negro negocio del narcotrafico, pero ahora está comprobado.

Lamentablemente, muchos medios nacionales, han manejado el caso con mucho recelo y cuidado como si se tratara de 2 venezolanos comunes y corrientes que fueros apresados, juzgados y señalados culpables, pero no. Se trata, de 2 personajes de vinculación directa con el Palacio de Miraflores, no son “hijos de Petra”. Esto ya escapa de simpatías o antipatías respecto al gobierno que dirige Nicolás Maduro en compañía de la “primera combatiente” y Diputada a la Asamblea Nacional, Cilia Flores, quien a la salida del acto d instalación del Parlamento en enero de 2016, se refirió al caso diciendo “No podemos seguir hablando de esto porque tenemos que respetar que hay un proceso. La defensa se encargará de dar mayores elementos porque no queremos perturbar un proceso donde tenemos pruebas del secuestro, de la invasión de la DEA en territorio venezolano y el motivo que originó este caso. Nosotros preferimos esperar que la defensa y en el juicio se determine porque no queremos extralimitarnos ni sacar las pruebas hasta tanto no se definan otras cosas allí“. Después de esto, más nunca habló del caso. (no se puede olvidar, que Cilia Flores es también diputada a la AN y como tal, puede ser interpelada por el parlamento)

Este caso, es un problema de Estado y debe manejarse como tal. Los medios de comunicación, debemos llamar las cosas como son y señalar los hechos probados con nombre y apellidos, porque del caso de los Flores, se desprenden muchos elementos y ninguno deja bien parado a Venezuela.

Con el testimonio de los sobrinos flores, sería el segundo en el que queda de manifiesto que la rampa presidencial del aeropuerto de Maiquetía, mejor conocida como “Rampa 4”, ha sido utilizada para la “exportación de drogas”. El vuelo conocido como “Cocaine One“, el avión DC-9 de siglas N900SA fletado por Walid Makled que despegó el 10 de abril de 2006 desde Maiquetía (por testimonio del propio Makled, fue cargado en Rampa 4) con destino México. Las autoridades mexicanas detuvieron al avión y encontraron 5.5 toneladas de cocaina en el.

Los sobrinos Flores, al momento de su detención trataron de valerse de los pasaportes diplomáticos que llevaban consigo. Walid Makled, tenía credenciales del Tribunal Supremo de Justicia, de Servicios de Inteligencia Militar y al momento de su detención en Colombia, confesó que pagaba hasta un millón de dólares mensuales por soborno a autoridades civiles y militares para llevar a cabo su negocio de narcotrafico.

La pregunta es ¿se seguirá tratando el caso de los sobrinos flores como hijos de Doña Petra o ponemos seriedad al asunto y se apunta a donde se debe?

Loading...

Dejar respuesta