Influencias de China y Rusia sobre una Venezuela envuelta en una profunda crisis, generan preocupación

En una columna para el periódico estadounidense Newsmax, el Dr. Evan Ellis, un analista y profesor asociado de estudios latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela de Guerra del Ejército de los Estados Unidos (SSI), advirtió sobre el peligro que representan las relaciones de Rusia y China con Venezuela más allá del autoritarismo que ejerce la dictadura de Nicolás Maduro.

Infobae

Para Ellis, “la pregunta más importante con respecto a la crisis que se está desarrollando en Venezuela no es si las sanciones de Estados Unidos y las presiones internacionales obligarán a su régimen populista a restaurar la democracia”, sino si el régimen venezolano será capaz de consolidar su poder “respaldado por los recursos rusos y chinos”, que compiten por “controlar cada vez más las finanzas, el petróleo y los mercados del país”.

Los intereses estratégicos y empresariales de las empresas chinas y rusas que compiten en Venezuela “coinciden con la supervivencia de un régimen antiestadounidense cercano a Estados Unidos”, argumenta el analista latinoamericano.

De ambos países, es China “que tiene mayor influencia sobre el destino del régimen venezolano”, especialmente desde que Estados Unidos prohibió operar acciones y bonos de PDVSA y el Estado venezolano en su mercado financiero. Según Ellis, China “tiene el dinero para prestar, y de hecho ya ha prestado aproximadamente 60.200 millones de dólares al régimen durante la última década“.

Además, China controla los instrumentos financieros en Venezuela clave para la supervivencia del régimen., como las cuentas corrientes de las operaciones petroleras de PdVSA, actualmente administradas por la empresa de inversión estatal CITIC.

Más importante aún, el Banco de Desarrollo de China administra las principales líneas de crédito para los contratos de ‘préstamos-por-petróleo’ de Venezuela, y así controla el principal vehículo del régimen para obtener bienes de consumo para sus partidarios, y los recursos para construir la infraestructura petrolera, eléctrica y de transporte que el régimen requiere para llevar los considerables depósitos de petróleo pesado en el cinturón alquitranado del Orinoco y llevarlos al mercado, a fin de pagar sus facturas”, señala el profesor universitario.

Pese a que el gobierno chino mantuvo acercamientos con miembros de la oposición venezolana, Ellis aclara que a China no le conviene oponerse al actual régimen venezolano. “Debido a que la mayor parte de los préstamos chinos a Venezuela en la última década han sido a corto plazo y reembolsados a tiempo, y porque China se ha vuelto más tacaña con el crédito a medida que la crisis venezolana se ha profundizado, su exposición a la deuda pendiente en Venezuela puede ser tan baja como de 10 a 20 mil millones de dólares, por lo que no vale la pena arriesgar su relación con un régimen estratégicamente útil sentado sobre 300 mil millones de barriles de petróleo recuperable

Por su parte, Rusia también continuará apoyando al régimen de Maduro por las mismas razones que China, pero “con recursos más limitados y menos instrumentos financieros y comerciales para hacerlo”.

“En el sector petrolero, mientras que las empresas petroleras rusas con orientación más comercial, como Lukoil, se han retirado desde hace mucho tiempo de Venezuela, la empresa estatal Rosneft, liderada por el ex operativo de inteligencia ruso y a veces aliado de Putin Igor Sechin, ha invertido aproximadamente 6.000 millones de dólares en el país desde 2010, incluyendo más de 1.000 millones de dólares sólo en 2017“, indicó el especialista.

“A medida que otras compañías se han retirado de Venezuela, Rosneft ha negociado para aprovechar la necesidad venezolana de dinero en efectivo para ganar nuevas participaciones en empresas conjuntas petroleras como Petromonogas, Petrovictoria y Petromiranda. De hecho, como Estados Unidos ha señalado que podría bloquear la herencia de Rosneft de la decadente compañía petrolera CITGO (en la que obtuvo una participación del 49 por ciento a cambio de una infusión de efectivo de $1.5 mil millones a PdVSA), Rosneft ha estado manteniendo conversaciones con PdVSA para intercambiar el activo vulnerable por reclamos a aún más bloques petroleros venezolanos“.

Bajo estas circunstancias, Ellis opina que aunque “Estados Unidos tiene razón al imponer sanciones cada vez más severas a Venezuela”, también “debe negarle a Rusia y China la posibilidad de aprovechar su posición como fuente alternativa de capital y apoyo para expandir sus propias posiciones en el país”.

Uno de los pocos problemas peores que un régimen venezolano hostil e inestable que coquetea con Rusia y China, es un régimen hostil, estable, económico y políticamente dominado por ellos“, concluye.

Dejar respuesta