Ante extensión del cierre fronterizo, viajeros pernoctan a la intemperie 

​Por Rafael Urdaneta

@Rafucho33

Especial.
A pesar de estar cerrada la frontera por 72 horas más, viajeros no dejaron de pernoctar en San Antonio del Táchira.

El segundo anuncio emitido por el Presidente Nicolás Maduro, donde extendió el plazo por 72 horas más de bloqueo militar en la frontera entre Colombia y Venezuela, generó angustia y desesperación en viajeros y residentes.

Hombres,Mujeres y niños, tienen más de tres días esperando un turno para poder salir de Venezuela a través del puente internacional Simón Bolívar, sin embargo, la nueva medida tomada por el ejecutivo nacional indica que podrían pasar hasta tres días más a la intemperie, y con riesgos permanentes de ser robados en la calle.

Personas de todo el país han estado llegando a la ciudad de San Antonio a pesar de conocer la decisión de Miraflores. Dicen que no se van a mover hasta que puedan lograr la salida de Venezuela. 

Unos, solo van a visitar a sus familias en terceros países. Otros, no quieren volver.
Tal es el caso de Carmen Rodríguez, mujer de la tercera edad y con doble nacionalidad.

Rodríguez notificó al consulado de Colombia en San Cristóbal que renunciaría a la nacionalidad venezolana, asegurando que ya no quiere retornar a Venezuela, pues la baja condición en su actual calidad de vida, la ausencia de medicamentos y alimentos le agobian permanentemente.

Otras personas recibieron instrucciones de los militares para que pudieran cruzar la frontera, pero si lo hacían, debían firmar un documento donde aprobaba la renuncia a la nacionalidad venezolana. Los que no quisieron, simplemente retornaron a su cola.

Pasajes aéreos perdidos, rutas terrestres canceladas, son los primeros golpes al bolsillo que recibieron los ciudadanos que intentan cruzar la frontera hora tras hora; a esto se le suma la ausencia de liquidez monetaria en el país y la poca capacidad de movilización en tierras que para muchos, son desconocidas. Algunos dicen sentirse ya como indigentes.

Las autoridades militares bloquearon con unidades antimotines las zonas de fácil acceso a la gran estructura de aduana que se impone en San Antonio del Táchira. Gritos y escaramuzas entre uniformados y civiles se hicieron sentir en el ambiente. “Nosotros solo cumplimos órdenes”, repetía sin parar en varios tonos de voz, un sargento de la GNB, no mayor a 22 años.

Los más atrevidos, o quienes son veteranos de la zona se arriesgaban a cruzar las llamadas trochas, donde además de poner sus pies en las aguas del contaminado río Táchira, debían cancelar una vacuna al guía, además conscientes del peligro de perder todas sus pertenencias.

La mayoría, prefirieron esperar una salida legal, con sus respectivos sellos de pasaportes, por si necesitan retornar a Venezuela más adelante.

Foto: Rafael Urdaneta
Foto: Rafael Urdaneta
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