Año y medio después de haber sido apuñalada, Petra Kvitova tuvo regreso triunfal en el Roland Garros 

PARIS (AP) — Empada de sudor y vistiendo su traje con el que jugó, Petra Kvitova buscaba ansiosamente a alguien con quien abrazarse en el salón-bar de jugadores del estadio principal del Abierto de Francia.

Se encontró con su padre, Jiri, y su hermano, también Jiri, quienes jubilosamente abrazaron a la tenista checa, dándole besos en las mejillas. Los familiares de Kvitova no son de acudir a sus torneos, pero este era un momento distinto — “especial” fue la palabra que ellas y los demás usaron insistentemente.

Menos de seis meses después de que fuera acuchillada en su casa, la bicampeona de Wimbledón regresó el domingo a las pistas y salió victoriosa en su primer partido, imponiéndose 6-3, 6-2 en Roland Garros ante la estadounidense Julia Boserup, número 86 del ranking femenino.

“Feliz por jugar, por supuesto”, señaló Kvitova. “Pero lo cierto que lo más importante no era el partido”.

Y es que el mero hecho de tocarle jugar bajo un cielo en la pista del estadio Philippe Chatrier ya era un logro para Kvitova, quien debió someterse a una cirugía en su mano izquierda — la que emplea para sujetar la raqueta — tras ser apuñalada por un intruso en su país natal a fines de diciembre. No fue hasta la semana pasada que tomó la decisión de competir en el segundo Grand Slam de la temporada.

“Para nosotros, esto es asombroso. Es un milagro. Ninguno de los dos esperaba que ella podría regresar tan pronto”, comentó su entrenador, Jiri Novak. “El diagnóstico, vamos a decirlo así, no era alentador”.

Durante su entrevista a pie de cancha, Kvitova dirigió un mensaje a Novak, su familia y otros invitados en su palco: “Gracias por todo lo que han hecho por ayudarme en este duro momento”.

Varios miembros de su séquito lucieron camisetas de color negro, estampadas con una frase con mayúsculas en blanco que rezaba: “Valentía. Convicción. Pojd”. La última palabra es el equivalente checo del grito “¡Vamos!”, con la letra “O” en forma de un corazón rojo.

“La convicción, la actitud, eso es realmente importante”, dijo Kvitova después. “Así que eso es lo que tratamos de servir como ejemplo para todos. Espero que sirva de inspiración para otros”.

Cuando cerró el partido, uno en el que dominó 31-9 en el rubro de winners, Kvitova dejó su raqueta cerca de la línea de fondo y se quitó su vincha azul. Lagrimeaba cuando estrecho la mano de Boserup, debutante en el cuadro principal de Roland Garros.

“Estamos contentos de que esté sana. Su mano está bien y fuerte mentalmente”, dijo su hermano Jiri.

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